Un apoyo que puede cambiar un negocio, pero que todavía llega a pocos
Hoy comenzaron a conocerse los resultados de preselección del Kit Digital de Sercotec en Valparaíso. Nos alegra ver empresas avanzando. Pero cuando miramos la escala completa, aparece una realidad menos cómoda: la necesidad es mucho mayor que el fondo disponible.
Hoy nos tocó revisar una de esas comunicaciones que muchas empresas esperan durante semanas. La preselección del Kit Digital Sercotec 2026 comenzó a notificarse en Valparaíso y, según la información del proceso que revisamos, hubo 97 postulaciones para una cobertura estimada de 43 empresas. Para quienes avanzaron es, por supuesto, una buena noticia. Pero la cifra también deja otra lectura sobre la mesa.
No creemos que sea un programa mal orientado. Al contrario: financiar sitios web, comercio electrónico, sistemas de gestión, marketing digital o equipamiento tecnológico responde a necesidades que vemos todos los días trabajando con pequeñas empresas. El problema aparece cuando uno compara la dimensión del apoyo con la dimensión de la brecha.
Cuando cruzamos esta impresión con las cifras públicas, la diferencia se vuelve bastante clara. En mayo de este año, el Ministerio de Economía informó que, a partir de más de 40 mil chequeos digitales, el 70% de las mipymes se encontraba en niveles inicial o novato de madurez digital. Solo un 14% aparecía en los niveles avanzado o experto. Es una diferencia demasiado grande como para tratar la digitalización como un problema puntual o accesorio.
Hay otro dato que nos parece útil mirar, sin forzar comparaciones. Durante 2025 se registraron 20.400 constituciones de empresas mediante el Registro de Empresas y Sociedades en la Región de Valparaíso. Evidentemente, esas 20.400 empresas no son equivalentes a potenciales beneficiarias del Kit Digital; tienen tamaños, antigüedades y situaciones muy distintas. Pero la cifra sí sirve para recordar la escala del ecosistema empresarial regional cuando hablamos de 43 cupos.
Lo que más nos preocupa no son solo los 43 cupos
Si tomamos las 97 postulaciones que aparecen en la comunicación del proceso y las comparamos con los 43 cupos disponibles, más de la mitad quedará fuera aun antes de discutir la calidad de cada proyecto. Eso forma parte de cualquier fondo concursable, pero aquí hay un matiz importante: una empresa que queda fuera no deja de necesitar una web, un sistema de reservas, un ecommerce, un CRM, posicionamiento en Google o herramientas para saber de dónde vienen sus ventas.
La necesidad sigue ahí. Lo único que cambia es quién puede financiarla.
A nivel nacional, Sercotec informó que la convocatoria 2026 contaba con un presupuesto superior a $912 millones para beneficiar a 604 empresas, mientras cerca de cuatro mil empresas y cooperativas habían completado previamente el proceso formativo que les permitía postular. Es decir, incluso entre quienes hicieron el recorrido previo, la cobertura era necesariamente acotada.
Y hay una segunda pregunta que nos quedó dando vueltas: ¿por qué solo 97 postulaciones? No porque 97 sea “poco” en términos absolutos, sino porque sabemos que hay muchas más empresas con brechas digitales en la región. Y ahí probablemente conviven varias razones: empresas que nunca se enteraron, otras que no alcanzaron a completar la Ruta Digital, falta de tiempo, antecedentes pendientes, poca familiaridad con plataformas públicas o simplemente dificultad para convertir una necesidad real del negocio en un proyecto que pueda ser evaluado.
Esa última parte la vemos seguido. Para quienes trabajamos todos los días con formularios, plataformas, dominios, métricas y documentos digitales, el proceso puede parecer razonable. Para una persona que está atendiendo clientes, comprando mercadería, cobrando facturas y resolviendo la operación de su negocio, no siempre lo es.
El Kit Digital sirve. Lo que falta es continuidad
Las bases de Valparaíso establecen un financiamiento de $1.200.000 netos por empresa. Al menos $600.000 deben destinarse a activos intangibles, y los activos fijos pueden representar como máximo la mitad del subsidio. En la práctica, eso permite construir soluciones útiles si el proyecto está bien pensado: una web que realmente convierta, un ecommerce conectado con la operación, sistemas de administración, herramientas de pago, automatización o servicios de posicionamiento digital.
El monto puede cambiar bastante la realidad de una microempresa. Pero una política de transformación digital no puede descansar únicamente en una convocatoria breve cada cierto tiempo. Hace falta continuidad: capacitación disponible antes de que abra el fondo, acompañamiento para empresas con menor madurez, procesos simples de entender y mecanismos que permitan seguir avanzando a quienes no obtuvieron financiamiento esta vez.
Nos gustaría que se midiera menos la compra y mucho más el resultado. No basta con saber que una empresa adquirió una herramienta. Lo interesante es saber si seis o doce meses después vende más, atiende mejor, perdió menos tiempo, conoce mejor a sus clientes o logró independizar una parte de su operación de WhatsApp, Instagram o una planilla improvisada.
Y para quienes hoy recibieron el correo, todavía queda trabajo
Si hoy recibiste la preselección, todavía queda una parte importante del trabajo. Ahora importa que exista coherencia entre la brecha declarada, la solución propuesta, el presupuesto y el resultado esperado. Pedir “una página web” por sí solo dice poco. Distinto es explicar que hoy la empresa depende de mensajes manuales, no aparece en búsquedas relevantes, pierde consultas fuera de horario y necesita un sistema que capture, ordene y permita medir oportunidades comerciales.
Ahí es donde un proyecto deja de parecer una lista de compras y empieza a tener sentido empresarial.
Durante los últimos años hemos acompañado postulaciones y procesos de implementación ligados a Sercotec y Corfo. En 2025, la mayoría de los clientes que acompañamos obtuvo adjudicación en los fondos a los que postuló. Lo compartimos como parte de nuestra experiencia, no como una promesa: nadie puede garantizar una adjudicación y la decisión siempre corresponde a la institución evaluadora.
En esta convocatoria 2026, los clientes que acompañamos y que recibieron la comunicación de preselección cumplieron la etapa de admisibilidad y avanzaron a evaluación técnica. Es una buena señal, pero todavía no es el final del proceso. Preferimos contarlo así, porque una preselección es una buena señal, pero todavía no es una adjudicación.
Si quieres llegar mejor preparado a la próxima convocatoria
Si estás pensando en postular a futuros fondos de Sercotec o Corfo, podemos revisar contigo con anticipación la situación tributaria, los documentos, las brechas digitales y el objetivo de inversión. Cuando el fondo abre, varias de esas decisiones ya deberían estar tomadas.
Conversa con nosotros →Fuentes: Ministerio de Economía — madurez digital · Ministerio de Economía — creación de empresas 2025 · Sercotec — convocatoria nacional · Bases Kit Digital Valparaíso 2026.